La menopausia es el cese definitivo de la menstruación por agotamiento de los folículos ováricos, confirmada tras 12 meses consecutivos sin regla. Ocurre de media a los 51 años, aunque puede adelantarse o retrasarse varios años. Es un proceso biológico natural, no una enfermedad — pero sus efectos hormonales merecen atención médica.
Los cambios hormonales que ocurren
Los ovarios dejan de producir estrógenos y progesterona de forma cíclica. La caída del estradiol es el cambio más significativo: esta hormona regulaba no solo el ciclo menstrual sino también el metabolismo óseo, la función cardiovascular, la cognición, la termorregulación y la mucosa vaginal.
Síntomas de la perimenopausia
Los sofocos (vasodilatación repentina con calor intenso) afectan al 75% de las mujeres. Otros síntomas: sudores nocturnos, insomnio, cambios de humor, sequedad vaginal y molestias en las relaciones sexuales, pérdida de densidad ósea acelerada (aumenta el riesgo de osteoporosis), cambios cognitivos ("niebla mental") y redistribución de la grasa corporal hacia el abdomen.
La terapia hormonal sustitutiva (THS)
La THS repone los estrógenos perdidos y es el tratamiento más eficaz para los sofocos y la sequedad vaginal. Las guías actuales la consideran segura para mujeres sanas menores de 60 años o con menos de 10 años de menopausia, usando la vía transdérmica (parches, gel) que tiene menor riesgo trombótico que la oral. La decisión debe ser individualizada con el médico, evaluando beneficios y riesgos.
Salud ósea en la menopausia
Los estrógenos protegen el hueso. Su caída acelera la pérdida de masa ósea en los primeros 5-10 años tras la menopausia. Una densitometría a los 65 años (o antes si hay factores de riesgo) permite detectar osteoporosis a tiempo. Calcio, vitamina D y ejercicio con carga son fundamentales.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto duran los sofocos?
En el 50% de las mujeres duran menos de 5 años. En el 20%, más de 10 años. No hay forma de predecirlo individualmente.
¿La menopausia aumenta el riesgo cardiovascular?
Sí. Los estrógenos protegen el sistema cardiovascular. Tras la menopausia, el riesgo de enfermedad coronaria en la mujer se iguala progresivamente al del hombre.