El déficit de vitamina D es la deficiencia nutricional más extendida en el mundo desarrollado, afectando a más del 40% de la población española según algunos estudios. Y aunque se llama "vitamina", la vitamina D es en realidad una hormona con receptores en prácticamente todos los tejidos del cuerpo.
Para qué sirve la vitamina D
Su función más conocida es la regulación del calcio y el fósforo para mantener los huesos fuertes. Pero la vitamina D también regula el sistema inmune, influye en el estado de ánimo, modula la inflamación, participa en la función muscular y tiene receptores en el corazón, páncreas, sistema nervioso y muchos otros tejidos.
Síntomas del déficit
Fatiga y cansancio sin causa aparente, dolores óseos y musculares difusos, infecciones frecuentes (resfriados, gripes), depresión o bajón del estado de ánimo (especialmente en invierno), cicatrización lenta y, en niños, raquitismo. Muchos casos son asintomáticos y se detectan solo en analítica.
Causas del déficit en España
Paradójicamente, España tiene déficit generalizado de vitamina D pese al sol. Las causas: pasar muchas horas en interior, uso de protector solar (necesario pero reduce la síntesis), obesidad (la vitamina D se secuestra en el tejido graso), edad avanzada (la piel sintetiza menos), piel oscura, y absorción intestinal reducida en algunas enfermedades.
Diagnóstico y suplementación
Se mide la 25-OH vitamina D en sangre. Menos de 20 ng/mL = deficiencia. 20-30 ng/mL = insuficiencia. Más de 30 ng/mL = suficiente. La suplementación con vitamina D3 (colecalciferol) es segura y eficaz. Las dosis dependen del nivel basal — siempre bajo supervisión médica para evitar toxicidad (poco frecuente pero posible con dosis muy altas).
Preguntas frecuentes
¿Cuánto sol hace falta para sintetizar vitamina D?
Entre 10 y 30 minutos de exposición de brazos y piernas al sol de mediodía, 3-4 veces por semana, en verano. En invierno en latitudes como España, la síntesis es insuficiente para la mayoría.
¿La vitamina D de los alimentos es suficiente?
Los alimentos ricos en vitamina D (pescado azul, yema de huevo, lácteos enriquecidos) aportan cantidades insuficientes para cubrir las necesidades. La principal fuente debe ser el sol o la suplementación.